Yo pasé toda mi infancia con mi abuela, me crié con ella, y cuando uno pasa viviendo tanto tiempo con alguien, es inevitable que algo de sus costumbres se te van a pegar.

Mi abuela, al igual que muchas personas, tiene un apego a las cosas, quizá sea nostalgia, o simplemente el deseo compulsivo de acumular más y más objetos, desde ropa hasta “cosas que algún día servirán”, todos sabemos como es, inconscientemente yo me he visto actuando de esa manera también, pero me he prometido que esto no será así en mi vida.

Más que acumular cosas, a veces nos complicamos la vida más de lo que debemos y todo porque no queremos dejar ir algunas cosas, hoy quiero compartir contigo algunas cosas que me están ayudando a simplificar un poco más mi vida en varios aspectos.

10 Maneras de simplificar tu vida


Practica la regla uno-por-uno

¿Cuántas cosas tienes? Mi regla es que si no puedo contestar esa pregunta con un número exacto, entonces tengo demasiadas posesiones.

La regla “uno-por-uno” consiste en que por cada nuevo objeto que adquieras uno se debe ir, que mejor forma que regalarlo verdad? Por supuesto siempre puedes donar o reciclar.

Siendo honestos a mi me ha costado, y creo que muchas personas se identificaran con esto, pero estás completamente seguro que toda esa ropa que tienes guardada te volverá a quedar un día? Y aun si te quedara, la volverías a usar?

Si evitas llenar tu vida con objetos que no necesitas las cosas comenzarán a ser más simples, vamos, la mentira de “por si me sirve algún día” sabes que ni tu mismo te la crees.

Usa solo el espacio que necesitas para vivir

Hay un antiguo dicho chino acerca de tener demasiado espacio: “El hombre con 1000 habitaciones aún duerme en 1 cama.”

Antes de casarnos, una de las metas que queríamos tener con mi esposa era tener nuestra propia casa, y gracias a Dios estamos pagando la hipoteca de lo que algún día será nuestro. Pero la casa realmente no era lo que yo esperaba al principio, para mi gusto, era muy pequeña.

Pero ahora puedo ver que fue una muy buena decisión y que teniendo solo el espacio que necesito evito gastos innecesarios y es más fácil darle el mantenimiento necesario, es una casa/apartamento que, siendo honestos, es suficiente para nosotros.

No te digo que te vayas a vivir a una cajita, pero si asegúrate de tener el espacio que necesitas, no siempre lo que queremos es lo ideal para nosotros.

Moderate con la tecnología

Algunas personas podrían pensar que somos un poco raros, y aunque si me gusta lo tecnológico y todas esas cosas, e incluso la mayoría de cosas que hago son electrónicas, realmente no soy muy fan de lo “último” en la tecnología, no me obsesiona, mi celular es básico, no tenemos grandes cosas en la cocina, ni ando un carro del año lleno de “gadgets”.

Estas son decisiones conscientes, me ayudan a aligerar un poco la carga, aunque admito que si gasto mas tiempo de lo que debería usando mi computadora. No te afanes por tener lo “mejor”, no gastes lo que no tienes en lo que no necesitas.

Rompe tus adicciones

La vida es mucho más simple (y liberadora) cuando eliminas la pornografía, el cigarro, alcohol, las apuestas en los deportes, los billetes de lotería, Facebook o cualquier otra cosa que ha llegado al punto de ser adicción, dependencia poco saludable o que puede condenarte a vivir en miseria.

No es fácil, lo sé, he tenido que romper con muchas cosas en mi vida y no ha sido fácil, pero se puede.

Haz una lista de las cosas que crees que pudieran estarte atando o que se han convertido en un vicio y busca ayuda con alguien que sepas que te apoyará.

Aprende a decir “NO”

Esta es una difícil. Mi respuesta natural para todo era decir “SI”, sin importar si tenía tiempo o no igual decía si, y no es que me comprometiera y no cumpliera, si cumplía, pero el detalle es que siempre estaba tan ocupado atendiendo otros asuntos que me olvidaba de los que de verdad importaban.

Necesitamos aprender a decir no a algunas cosas para que le podamos decir si a otras: el tiempo con Dios es prioridad, tiempo con tu familia y amigos, leer, aprender y dormir bien por las noches.

Invierte en un grupo pequeño de amigos

A mi me gusta hablarle a todo el mundo, ser “sociable” en ocasiones, pero algo que aprendes con el tiempo es que no puedes ser amigo de todo el mundo con quien eres amigable, de verdad vale mas un grupo pequeño de personas reales que una multitud de “conocidos”.

No se trata de crear amistades rápidas de “conveniencia” sino amistades que duren toda la vida.

Escapa de las deudas

Una de las cosas que desde pequeño he practicado es que si quiero algo y no tengo el dinero, entonces ahorro, y no importa cuanto mi tarde en recolectar lo que necesito, pero la idea es evitar meterme en cualquier tipo de deuda.

Sal de las deudas, corta las tarjetas de crédito, no compres lo que no necesites con el dinero que no tienes, evita el dolor de cabeza que te estén llamando de las casas comerciales para cobrarte.

Simplifica tu rutina de trabajo

Si incluyes el tiempo que te tardas en arreglarte, viajar de tu casa al trabajo y todo lo que pasa en medio, te darás cuenta que gastas la mayor parte de tu tiempo despierto trabajando en lugar de viviendo, eso me pasaba a mi, literalmente estaba más de 12 horas fuera de mi casa y eso no era bueno.

Sé que no es fácil porque todos tenemos necesidades pero debes aprender a balancear tu tiempo, aprovecharlo y maximizarlo. Recuerda que se trata de trabajar para vivir no de vivir para trabajar.

Elimina las cosas que desperdician tu tiempo

¿Que te está haciendo perder el tiempo en tu vida? ¿Pasas mucho tiempo en la TV? ¿Facebook? o quizá te obsesionas con actividades que no aportan nada bueno a tu vida, no lo se, pero si quieres comenzar a llevar una carga más ligera, debes organizar tu tiempo eliminando lo que no vale la pena que le gastes ni un segundo e invirtiendo tu tiempo con las personas que te importan y que les importas también.

Busca una comunidad de fe

Es un hecho que los seres humanos somos altamente sociables y no fuimos hechos para estar solos, y esto incluye compartir con personas que profesan tu fe y que se reúnen con el fin de fortalecerse los unos a otros y a adorar a Dios.

Cuando la vida se complica, muchas personas suelen abandonar su comunidad de fe, esto termina siendo un error muy grave. Necesitamos tener bases sólidas, principios que no se quebranten con cualquier temblor y valores que no se comprometan a conveniencia o por presión, necesitamos construir una identidad basada en lo que Dios dice de nosotros, y esto lo logramos al compartir en una comunidad sana que tiene como fundamento la palabra de Dios.

Busca un lugar adonde puedas conectarte con Dios y con las personas, vale la pena, créeme.

Muchas veces nos complicamos la vida más de lo que debemos, y así como mi abuelita, solemos acumular cosas porque creemos que un día nos servirán, pero la realidad es que solo nos termina complicando la vida más de lo que debemos y eso nos lleva a vivir desesperados, frustrados e incluso deprimidos.

Sigue estos consejos y aprende a vivir un día a la vez sin afanarte por lo que no tienes o a compartir lo que tienes, no siempre damos porque nos sobra, sino porque así lo queremos.

No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.