¿Tienes redes sociales? Parece un poco tonta la pregunta a estas alturas de la vida verdad? Probemos con esta: ¿Eres Cristiano?

Cuando digo “un cristiano“, me incluyo, de las tantas cosas que no deberíamos hacer en internet y específicamente en las redes sociales, hay tres de ellas que me llaman la atención, especialmente porque de una u otra manera, no es realmente a una persona a quien se le hace daño sino es al todo el cuerpo de Cristo y al mismo evangelio.

Por eso si acostumbras hacer alguna de las siguientes cosas en las redes sociales, hoy te pido que dejes de hacerlas, no solo quedas mal tu sino que también todos aquellos que nos llamamos “Cristianos” y que aprovechamos estos medios para promover el mensaje de Dios.

3 Cosas que un cristiano no debe hacer en las redes sociales


Señalar a personas por sus errores y pecados publica y juiciosamente

No es el lugar adecuado para señalar a personas por sus pecados o errores, especialmente en público. No los “destaques” solo por tu puro disfrute.

Los Cristianos ya nos hemos ganado una muy mala reputación en el campo de juzgar, y lo último que necesitamos es alguien reprendiendo por twitter o en facebook.

Si tu haces esto, busca un botón que se llama “Desactivar cuenta” y da clic ahí tantas veces como puedas. #OkNo

Si crees que algo es tan importante, entonces llamales por teléfono, o por lo menos mandales un mensaje privado. Haznos un favor y deja de juzgar en las redes sociales. No hay necesidad de avergonzar publicamente a alguien por algo que probablemente tu estás haciendo.

Tratar de explicar doctrina teológica en 140 caracteres o menos

Siempre lo he dicho y lo sostengo: “Las redes sociales no son el lugar adecuado para adoctrinar o corregir teológicamente a alguien.” ¿Porque?

La teología es un tema cuya intención nunca ha sido ser parafraseada, dejada a medias, o parcialmente explicada. Si tienes el conocimiento y Dios ha puesto en tu corazón explicar temas teológicos, entonces tómate el tiempo de escribir un artículo de blog o quizá hasta hacer un podcast adonde podrás dar tantas explicaciones como quieras y escribir lo que crees.

No trates de manipular la doctrina bíblica para hacerla caber en 140 caracteres o menos.

La palabra de Dios merece ser estudiada, elaborada y explicada en un buen número de palabras. Esos pedacitos de verdades a medias nunca van a satisfacer más que un buen plato lleno de una comida completa.

Una cosa es publicar contenido positivo, versos bíblicos, etc. Y otra es querer convencer a alguien de que está en un error teológico o que su doctrina no es correcta.

Si crees que esto es necesario, puedes mandarle un mensaje privado, tener una conversación en persona para instruir, pero no lo confrontes en el muro adonde todo el mundo comentará y quedarás como el malo de la película.

Meterse en discusiones en Facebook o Twitter

Nadie quiere que tu novela dramática salga en sus muros. Es decir, estoy seguro que la gente ya está lista con las palomitas y todo para sentarse y comenzar a ver tu pelea de boxeo social.

La madurez juega un papel importante en el uso de los medios sociales. Así que si te haces llamar “cristiano”, entonces por favor mantén tu drama, discusiones y peleas para ti mismo.

Es fácil ponerse a discutir con alguien detrás de la seguridad de la pantalla de tu computadora, y lo último que la gente necesita es ver a un cristiano hacer esto. No vale la pena desperdiciar tu tiempo en estas cosas, ni tampoco el tiempo de los demás que sin duda lo leerán.

Yo sé que a veces nos frustramos con muchas cosas que quisiéramos expresar lo que hay en nuestros corazones, pero a veces es mejor guardar silencio o buscar los medios adecuados para hacerte escuchar, al final se trata de llevar el mensaje que Cristo nos ha encomendado, pero hay que hacerlo bien no mediocremente.

¿Has hecho alguna de estas cosas en facebook o twitter? Yo sin duda lo he hecho más de alguna vez, pero ahora prefiero evitar caer en el error.

¿Que otras cosas crees que los Cristianos deberíamos dejar de hacer en las redes sociales?

Originalmente publicado y adaptado de Jarrid Wilson