No importa quién seas, lo que hagas, o a quien conozcas, todos hemos arruinado alguna relación. Pero para ser honestos, es probable que esa no haya sido nuestra intención. Para ser aún más honestos, a lo mejor ni sabemos cómo lo hacemos. Lamentablemente, muchos de nosotros seguimos destruyendo nuestras relaciones y parece que no lo podemos parar.

Veamos que significa la palabra “arruinar”. La RAE  lo define como: “Causar ruina. Destruir, ocasionar grave daño.”

La parte triste es que muchos de nosotros parece que somos maestros en esto de auto-sabotearnos, si, muchas personas es como si no quisieran que las cosas funcionaran y no lo hacen a propósito, simplemente se da. Destruimos relaciones, estudios, nuestra integridad, nuestra confianza, y algo que si es seguro es que las relaciones son importantes para nuestra felicidad, no hablo de solo noviazgo o matrimonio, me refiero a los amigos, la familia, compañeros de trabajo, etc.

Nuestra infancia juega un papel importante en esto, muchos hemos crecido experimentando daño en algún grado, aprendimos características destructivas y que causan ruina, destruyen y nos hacen desconfiar de los demás.

Hoy te muestro 3 maneras como estamos destruyendo nuestras relaciones y también cómo dejar de hacerlo.

3 Maneras en las que arruinamos nuestras relaciones


El juego de la culpa

Tengo un amigo que parece que no puede mantener una novia. Relación tras relación. Una buena chica tras una buena chica. Año tras año. Pero siempre terminan igual – en una lista de razones porqué ellas no son la adecuada. Cuando los diez dedos de tus manos están apuntando a la otra persona, ese es un buen indicador que el problema de hecho eres tu.

La gente que lucha con la culpa suele pensar:

  • “No puedo encontrar a la persona adecuada”
  • “¿Por qué siempre me siento tan atraída a personas con tantos problemas?”
  • “Siempre elijo a idiotas”
  • “No merezco una buena relación”

¿No puedes leer la amargura y el cinismo de estas palabras? Tal vez tu las has dicho antes. Y que tal si tu eres el problema? ¿Has tenido una serie de relaciones que terminaron antes de lo que querías? Cuando hay un patrón en tu vida, debes mirar a la causa más de cerca ya que hay un riesgo que ese comportamiento se repita en tu próxima relación. No seas como mi amigo, puede que al final te encuentres a ti mismo solo o sola, amargado y tristemente no sabrás porqué.

Comportamiento pasivo-agresivo

No dices ni lo que piensas o sientes. Luego la verdad viene en maneras que son poco saludables, aun de manera explosiva en tiempos de discusiones impulsivas.

Cuando te sientes decepcionado, por ejemplo, puede que apliques la “ley del hielo” y restrinjas la comunicación o el contacto con la persona con quien estás en una relación. No eres experto o no te sientes cómodo usando tus palabras. Luchas con lo torpe que crees que puedes sonar y con la falta de valentía que se requiere para confrontar.

Desde pequeños hemos aprendido a callarnos, a no decir lo que sentimos o pensamos, ya sea porque se nos reprime o porque simplemente dejamos que las cosas se “arreglen” solas, esto debe cambiar, como dice una canción por ahí – El silencio mata – y antes de que algo peor suceda, debemos usar nuestras palabras, comunicarnos, decir lo que no esta bien, es por nuestro bienestar, claro esto no significa que serás un pedante al hablar, conozco personas que son demasiado “honestas” al grado que ofenden a las personas, y eso les pasa la factura en sus relaciones también.

Cuando estés herido, habla sobre eso. Cuando estés enojado, di algo. Las relaciones saludables reconocen que el conflicto pasa cuando dos personas se juntan y aprenden las habilidades apropiadas para navegar a través de lo inevitable.

Tus expectativas andan por las nubes

Tener expectativas es bueno, no entres a una relación con alguien a ciegas y mucho menos con alguien que no tienen propósito para esa relación. Pero debes tener los pies en la tierra.

Expectativas irreales: Tratar de cincelar en piedra la imagen ideal – de la  persona que tienes diseñada en tu mente – en lugar de amar y aceptar a la persona imperfecta que tienes frente a ti.

Las expectivas saludables nos ayudan a que podamos generar un cambio positivo, son guiadas por la gracia y la aceptación. Pero las expectativas irreales comienzan a poner minas o a sabotear una relación una vez que se han vuelto estándares inamovibles que la otra persona debe cumplir.

La gente falla, comete errores, la gente es haragana, la gente es diferente a nosotros. Muchas de las personas que arruinan sus relaciones tienen problemas aceptando la realidad del ser humano con defectos e imperfecto que tienen frente a ellos. Todos tenemos problemas e imperfecciones, todos hemos sido dañados de alguna manera, es tiempo de aceptarlo.

No importa quien seas, lo que hagas o a quien conozcas, todos alguna vez hemos arruinado alguna relación, y no me refiero solo al noviazgo o quizá un matrimonio, vamos a lo básico, las relaciones con tus amigos, familia e incluso compañeros de trabajo. La buena noticia es que el pasado ya quedó atrás, y que hoy puedes decidir llevar tu vida a un nuevo nivel, uno en el que ya no te culpes por lo malo que pasa en tu vida, adonde ya no tengas que ser el pasivo/agresivo en la relación sino que puedas comunicar bien lo que sientes y piensas, y sobre todo, un nivel adonde aceptes a las personas tal y como son, adonde reconozcas que todos somos imperfectos y que eso está bien, que tus expectativas sean fundamentadas en lo que Dios espera de ti, es decir, amar al prójimo como a ti mismo.

¿Que otras formas conoces en las que arruinamos las relaciones? ¿Te ha pasado? Cuéntame en los comentarios.

Originalmente publicado y adaptado de Dale Partridge