Para muchas personas, la belleza del matrimonio es tan clara como el chocolate, o como la horchata decimos en mi país. Mensajes contradictorios vienen de todas lados, y es difícil discernir la verdad. Hollywood predica que el matrimonio destruye el romance, y los cuentos de hadas proclaman “felices para siempre“. Con demasiada frecuencia, los matrimonios que nos rodean son definidos por la angustia y la disfunción, y uno se queda pensando: ¿cómo luce un matrimonio sano en realidad?

Hoy quiero darte algunos consejos que, desde la perspectiva de un hombre, toda mujer debe saber y estar consciente de ello antes de dar el “si, acepto”.

Te sorprenderá saber cómo es el matrimonio en realidad. Una cosa puedo decirte desde mi perspectiva y experiencia, es algo maravilloso, pero se debe trabajar para que funcione bien, porque no se mantiene solo, le debes dar mantenimiento (esto aplica para hombres y mujeres).

5 Cosas que toda mujer debe saber antes de casarse


Tu esposo no te define. Cristo si

Pocas experiencias terrenales se comparan con el placer de un nuevo amor. La persona que más amas en el mundo te ama también. Te sientes amada. Apreciada. Digna. Pero cuando el enamoramiento se desvanece, también lo hace tu confianza, porque mides tu valor como mujer por la admiración de un hombre.

Antes de casarte debes entender quien eres, lo que vales en realidad, y esto solo lo puedes encontrar en Dios. Puede sonar loco o extraño, pero, cómo sabrás cual es tu verdadero valor si no tienes una identidad fundamentada en quien te ama incondicionalmente.

De todas las cosas que pudieran salir mal en el matrimonio, que esta no sea una de ellas. Conoce quién eres en Cristo, y deja que Su amor te defina.

No eres suficiente para satisfacer a tu esposo

¡¿Que?! Puede que sientas que todo lo que necesitan es el uno al otro, pero la verdad es que, ni tu ni el son suficientes. Si tratas, como mujer, ser todo para el, vas a fallar. Serías como si una niña queriendo resolver el problema de la pobreza mundial con las moneditas en su alcancía, no tendrías los recursos suficientes.

Por otro lado, en Cristo un hombre encuentra todo lo que necesita (2 Pedro 1: 3). Confía tu esposo a él, y él estará en buenas manos. Irónicamente, esto te dará libertad para amarlo mejor.

El sexo en el matrimonio no es la máxima experiencia, ni tampoco una tarea monótona

Mucho se especula con respecto al área sexual, se rumora de todo y se habla de nada.

Un sentimiento común en nuestra cultura es que el matrimonio arruina la vida sexual. En realidad no debería haber vida sexual antes de, pero… otro día hablamos de eso. Se dice que todo se va cuesta abajo desde la felicidad de la luna de miel y aterriza directamente en el terreno de la monotonía o al divorcio. Otros anticipan felicidad instantánea y gratificación inmediata. La verdad no es tan simple.

Dentro de los límites y la exclusividad de esta unión definida por Dios, hay una gran libertad para disfrutar y menos presión para solo “hacerlo bien”. El sexo no inicia con una nota alta y desciende lentamente. Comienza en el centro y toca una melodía tanto con altos como bajos, siempre está cambiando, creciendo y desarrollándose.

Sin importar en la etapa que te encuentres, si ya estás casada, las relaciones sexuales dentro del matrimonio siempre son especiales porque en cierto sentido refleja la intimidad entre Cristo y la iglesia (Efesios 5: 31-32).

Él quiere tu amistad

Tu esposo quiere más que solo una ama de casa o compañera que aporte dinero. Él quiere una amiga, un aliado, alguien a quien recurrir en momentos de dificultad. Que irónica puede ser la vida que a veces con la persona que más confianza se debe tener, es con la que menos le puedes confiar. Esto no debe ser así.

Se alguien con quien el pueda razonar, acercarse sin temor a ser juzgado, sé que no es fácil porque eres la esposa, su amante, pero también eres su compañera. No menosprecies el valor de la amistad, antes que busque a sus amigos o “amigas” fuera, es mejor que tu seas con quien el pueda contar siempre, dale tu amistad y verás como tu matrimonio crece más.

Una buena esposa no es la que se ajusta a un molde

¿Cómo así? – Verás, todos somos diferentes y tu esposo también lo es. Muchas veces se le hace creer a las mujeres que todas deberían actuar de X manera porque así lo dicta la sociedad o un grupo, incluso muchas aprenden de sus madres.

Si nos vamos a Génesis aprendemos que una mujer es “ayuda” a su esposo. Cómo le ayudes será diferente de otros matrimonios. No hay un patrón o un molde que encaje para todas, y esto es porque cada hombre es diferente.

Una esposa sabia estudia a su esposo para saber sus gustos y placeres particulares. Ella conoce sus debilidades y cómo ayudarle a ser mejor. Ella sabe cómo animarlo, cuando confrontarlo, y cómo hacerle saber que es amado y respetado.

Otras mujeres podrán ser de mucha ayuda al darte ideas, pero debes dejar que sea tu esposo el centro que para que amoldes tu estilo en el rol de ayuda que debes cumplir en tu matrimonio. Después de todo, a él es quien has sido llamada a ayudar.

Estos son algunos consejos que puedo compartir contigo para darte algo de luz con respecto a este tema del matrimonio, claro que hay mucho más que hablar, cada experiencia es única, pero algunos puntos puede que sean útiles para ti o alguna amiga, no te olvides de compartirlos 😉

Así que la próxima vez que te preguntes como luce un matrimonio saludable, olvídate de los cuentos de hadas y de Hollywood. Mira a Cristo, y recuerda su amor por la iglesia.

El matrimonio real no es tan simple. Es una imagen tangible de una realidad espiritual. Una historia de perdón y amor. Una imagen viviente del amor de Dios por la iglesia, y aunque la reflejamos de manera imperfecta, sin duda que es algo hermoso y maravilloso.

Ustedes, las esposas, deben sujetarse a sus esposos, pues es lo que se espera de ustedes como cristianas.
Y ustedes los esposos deben amar a sus esposas y no ser groseros ni duros con ellas.