Uno de los retos mas grandes que he tenido que afrontar durante un buen tiempo de mi vida, ha sido el hecho de dejar, casi siempre, las cosas a medias. Aunque he ido poco a poco corrigiendo eso, pero es una batalla que a veces suele surgir. ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Has comenzado algo y a medio camino lo dejaste?

Si eres como yo, entonces prestale mucha atención a lo siguiente porque por fin aprenderemos como no dejar las cosas a medias y completar lo que un día comenzamos.

5 Maneras de asegurarte que terminarás lo que empezaste


 Mantén la consistencia

La consistencia es un resultado directo de la ética de trabajo. Hablando desde mi experiencia, es muy fácil llegar a un punto de agotamiento o desinterés justo antes de completar una tarea.

Ya sea que estés cansado, quemado o simplemente que ya se te pasaron “las ganas”, siempre debes esforzarte hasta el final. No dejes que tu trabajo duro se convierta en un intento en vano.

Es muy decepcionante no lograr lo que te propusiste lograr al comienzo.

La insatisfacción es uno de los peores sentimientos que uno puede tener, y podría bajar tu autoestima. Recuerda siempre tener tu meta a la vista y mantener la consistencia.

Incrementa la intensidad

Mantener la consistencia podría no ser suficiente. Si eres como yo, puede que ya estés pasando casi por inercia el semestre.

A veces necesito sentir “el calor” con el fin de alcanzar el nivel necesario para cumplir la tarea que me he propuesto.

La postergación viene en diferentes formas. Por ejemplo a veces nos excusamos diciendo: “Yo trabajo mejor bajo presión” o “Me pongo las pilas cuando ya se acerca la fecha de entrega”, esto no es saludable.

Cuando tienes demasiado tiempo para hacer algo, por lo general toma más tiempo terminarlo. Trata de mantener un sentido de urgencia e importancia y aumenta un poco la intensidad con la que trabajas. Sabes que tienes tiempo, pero imagina por un momento que no es así, más adelante podrás disfrutar de ese “tiempo extra” que te sobró. Se siente bien.

Reevalua tus metas

Después que nos hemos fijado nuestras metas, la intensidad cae porque los objetivos salen de nuestras mentes.

Cuando nos ponemos metas, por lo general las dejamos ahí y nos olvidamos de ellas. Pero para evitar esto, una práctica que muchos pasan por alto es constantemente recordarte los objetivos que te has trazado.

Intenta escribir tus metas para la semana o para el mes, y revisalos constantemente para evaluar si estás cumpliendo o no. Es más, a veces me he puesto metas para el día siguiente, las escribo en la noche y por la mañana las vuelvo a revisar temprano.

Esto te ayudará a darle propósito a tu día, mantendrás tus objetivos frescos en la mente y acelerarás el alcance de tus metas.

Recuerda tu propósito

Mantener tu propósito en mente es la clave. En ocasiones, nos vemos atrapados en las molestias de nuestra vida diaria y nuestro propósito necesita reorientarse.

Tener un propósito es una de las mas grandes fuerzas motivantes en nuestra vida. Es decir, saber que hay una razón por la que estás haciendo algo le da sentido a todo ese esfuerzo.

John F. Kennedy dijo una vez: “Los esfuerzos y el coraje no son suficientes sin propósito y dirección.

Sin entender nuestro propósito, llámese pasar un examen, ganar un juego o conseguir un asenso, es más difícil terminar bien las cosas. Cuando ese propósito se establece claramente, terminar lo que nos proponemos viene fácil.

No dejes que tu orgullo se interponga en el camino

Demasiado orgullo nos puede volver confiados o hacer que tengamos un rendimiento inferior. Un ejemplo de esto puede ser el de un corredor de pista que su orgullo lo lleva a renunciar una ventaja grande, provocándole la derrota al final. Si tan solo se hubiera mantenido enfocado en terminar la carrera en lugar de confiarse de su ventaja y dejar de actuar como debía… ¿Te ha pasado?

Un competidor humilde respeta a su oponente. Una actitud humilde te alejará de subestimar a la competencia o a la tarea que tengas que hacer.

Trágate tu orgullo ahora para que puedas celebrar tu victoria cuando logres tu objetivo. En otras palabras: Humíllate ahora, brillar más tarde.

Si eres como yo que luchas por completar las cosas y no dejarlas a medio camino, estoy seguro que estos consejos te servirán tanto como a mi. No te olvides de compartir con tus amigos.

¿Que otras formas de terminar lo que empezaste has puesto en práctica o conoces?

“Con esto no quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto.
Pero sí puedo decir que sigo adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo.
Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer.
Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo.”