La felicidad en la vida podría significar algo diferente para cada persona. Desde que tan significativo encuentres tu trabajo. De de un hobby en el que puedes perderte por horas. O de tan sólo mirar el mundo natural que te rodea y apreciar las maravillas de la creación.

Recuerda que ser feliz no es un destino sino más bien un viaje.

Una gran parte de la felicidad también viene de las relaciones en nuestras vidas. Y de cómo los cultivamos y dejamos crecer.

“Y esto es lo que les mando: que se amen unos a otros, así como yo los amo a ustedes.”

Hoy quiero compartir contigo:

7 Hábitos para una relación feliz


Trata a los demás como te gustaría ser tratado

Esto vale oro. La guía más básica de las relaciones es que la forma en la que tratas a alguien es cómo, probablemente a largo plazo, esa persona te trate también.

Si eres amable y servicial, las personas tenderán a ser amable y serviciales contigo. Si nunca escuchas realmente o actuas con prejuicios, entonces es probable que recibas lo mismo.

Eso sí, no cometas el error de esperar a que todos los demás hagan un cambio o den el primer paso. En su lugar, se proactivo. Sé el que de los primeros pasos para construir las relaciones en las que deseas vivir y comienza a dar lo que quieres recibir.

Escucha de verdad

Todos quieren sentir que son entendidos.

Así que cuando escuches, no solo esperar a que sea tu turno para hablar, y tampoco mantengas tu mente ocupada en otras cosas o pensando en que respuesta dar antes que la otra persona termine de hablar.

Cuando escuches, hazlo de verdad. Con toda tu atención.

Sé asertivo

Esto significa se capaz de pedir lo que quieres y decir no a lo que no quieres. Ser asertivo en tu vida no solo mejorará tu propia autoestima, sino que también hace que las demás personas te respeten más y te ayuda formar relaciones más saludables y felices.

Da pequeño regalos de cariño

La sinceridad es clave en cualquier relación. Esto aplica también para cuando queremos regalar algo a la otra persona.

Es fácil olvidarse de dar pequeños regalos como muestras de cariño en la vida estresada y ocupada del día a día.

Pero un pequeño detalle puede significar mucho. De verdad importa.

  • Envía un mensajito recordando cuando aprecias a la persona
  • Deja una nota cariñosa.
  • Regalar una rosa no ha pasado de moda.

Y recuerda que un “gracias” genuino y sincero a veces es todo lo que se necesita para que le ilumines el día a quien amas.

Sal de la rutina

Cuando estás en una relación, sea amistad, noviazgo y especialmente en el matrimonio. Caer en la rutina es muy fácil. Tomarse el uno al otro por hecho puede convertir la emoción en aburrimiento, por eso aprende a salir de la rutina.

Prueba cosas distintas para variar. No se trata de hacer cosas extravagantes o gastar mucho dinero en cuestiones que realmente no signifiquen nada. El tiempo es más valioso que cualquier otra cosa.

Por ejemplo:

  • Prueben un nuevo deporte – o comiencen uno, caminar ayuda mucho.
  • Visiten a un nuevo restaurante
  • Vayan a un evento que les parezca interesante
  • Toma un viaje de fin de semana solo por conocer un lugar

Ten estándares humanos

Todos somos humanos. Nadie es mejor que nadie, ni nadie es perfecto. Dios nos creó a Su imagen pero de igual manera puso un detalle único en cada uno, por lo tanto no tengas expectativas irreales de los demás, y mucho menos de quien amas.

Una de las mejores maneras para dejar de ser perfeccionista es tener estándares humanos para ti mismo. En lugar de tener estándares inhumanos con los que nadie puede vivir.

Las personas tienen debilidades. No todos los días serán días buenos, todos tenemos nuestros días flacos. No te compliques queriendo que todo sea perfecto, procura siempre ver el lado positivo de las cosas y comprende que así como tu NO eres perfecto, tu pareja o amigo tampoco lo es. Entre más pronto entiendas esto, más rápido estarás feliz con tu relación.

Enfócate en la solución y no en seguir discutiendo

Quedarse estancado pensando demasiado el “porqué” o los “que tal si” puede ser un tanto destructivo. Darle tantas vueltas a estos pensamientos raras veces pueden llevarte a solucionar algo, excepto a hacer más grande de lo que realmente es la situación. No hay necesidad de quedarse paralizado por el enojo o el resentimiento.

Trata de comprender lo que realmente estás comunicando y esfuérzate por verlo desde el punto de vista de la otra persona preguntándote:

¿Cómo vería esta situación en la que estamos si estuviera en los zapatos de el/ella?

Entonces, enfócate en encontrar una solución juntos. Es cierto, tal vez tu o la otra persona, o ambos cometieron un error, pero lo hecho, hecho está, no puedes regresar el tiempo. Así que ya no sigas reproduciendolo una y otra vez en tu mente o peleando por lo mismo por mucho tiempo.

Aunque la felicidad pudiera ser relativa para muchas personas, lo cierto es que todos anhelamos ser felices, especialmente en las relaciones en las que nos encontramos. Dios hizo a cada uno de nosotros especial, cada cual con características únicas y que nos complementan.

Dios quiere que seamos felices viviendo la vida con El, por eso nos da guías en Su palabra de cómo serlo. Aprende a escuchar la voz de Dios y ama a los demás como te amas a ti.

“Y sobre todo, ámense unos a otros, porque el amor es el mejor lazo de unión.”