Hace unos días estaba platicando con un amigo sobre si es mejor ser introvertido o extrovertido. Ambos somos muy fuertes en nuestras respectivas categorías (Yo soy una persona extrovertida, en caso de que no me hayas conocido en persona) y tuvimos un buen debate sobre qué tipo de personalidad puede ser mejor para una persona en diferentes áreas.

Obviamente ambos sabíamos, desde el principio, que ninguno es mejor ante los ojos de Dios, así que ya puedes poner las piedras en el suelo de nuevo. Sin embargo, después de platicar y de discutir nuestros puntos, se me ocurrieron algunas ideas para este articulo que me parecieron interesantes para compartir.

Este artículo puede ser útil tanto para un líder como para quienes a veces pasan por esas crisis de no estar seguro si quien soy es quien realmente debo ser.

Introvertido o extrovertido ¿Quien es mejor?


Ser introvertido o extrovertido no se trata de que tan sobresaliente/ruidoso eres

Es un error muy común pensar que los extrovertidos son personas ruidosas y que los introvertidos son los más callados. Más bien, nuestro tipo de personalidad se determina en base a lo que encontramos energizante o que nos recarga.

Los extrovertidos ganan energía al estar cerca de la gente. Así que tiene sentido que sean comúnmente más sociables o el “alma de la fiesta”, pero eso la mayoría de veces viene de practicar haciendo lo que les parece más refrescante. Conozco a muchos de extrovertidos que no son ruidosos, pero son extrovertidos porque ganan energía cuando están rodeados de grandes grupos de personas.

Los introvertidos, sin embargo, se recargan cuando están solos o con muy pocos amigos cercanos. Dicho esto, que sean introvertidos, no significa que no pueden dar un poderoso sermón en público, compartir a Cristo con un amigo, o hacer una fiesta masiva – sólo necesitarán un poco de tiempo después para descansar.

La timidez es mala

¿Qué?! Ya casi puedo sentir las piedras volando hacia mi…. déjame y te explico, en Marcos 16:15 se nos da una orden, un mandato que no debe ser ignorado por ninguno de aquellos que decimos creer en Jesús, y siendo tímidos no cumplimos esa misión.

Los cristianos no debemos ser tímidos. La timidez se deriva del miedo, ya sea miedo a las personas, sus opiniones o su rechazo. Los cristianos, que estamos arraigados en nuestra identidad en Jesús, no tenemos motivos para temer estas cosas.

Es probable que los extrovertidos nos hayamos puesto en situaciones que nos han enseñado a superar o controlar la timidez en contraste con nuestros hermanos introvertidos, yo he sido tímido en muchas ocasiones, pero debido a mi naturaleza extrovertida he tenido que dejar a un lado la timidez porque de otra manera no estaría satisfecho con quien Dios me hizo.

Por eso puedo decir que el miedo al “hombre” afecta tanto a los introvertidos y como a los extrovertidos y debe ser tratado como algo que nos impide hacer todo lo que Dios nos ha llamado a hacer.

Sin importar nuestro tipo de personalidad, tenemos que involucrarnos con la gente, servirles y dirigirlas hacia Jesús para gloria de Su nombre. Si el miedo a lo que la gente piensa nos está frenando, eso es un problema.

Un tiempo en silencio es bueno

El mundo se está moviendo cada vez más hacia una forma de ser centrada en lo extrovertido. La tecnología nos está llevando (o forzando) lentamente a todos por igual, de igual manera las oficinas se están diseñando para enfocarse más en una forma de trabajar y colaborar más abierta. En la escuela, los que disfrutan de los pasatiempos más sociales y adonde se habla más suelen ser vistos como los más populares, mientras que los que prefieren quedarse en casa son llamados “solitarios”.

Al mundo le gusta ser sociable, y sutilmente o no, se burla de los que no lo son.

En esta cultura hacia la que nos estamos dirigiendo, la idea de un tiempo en silencio de reflexión y meditación en la Palabra de Dios puede parecer ridículo y algunos podrían verlo como anti-social. Sin embargo, esto es exactamente lo que el mundo, y especialmente la generación joven-adulto, necesita.

Todos necesitamos un tiempo a solas con Dios para crecer en nuestra relación y conocer más de El. No basta solo hacer las cosas en grupo, después de todo, la mejor manera de conocer a alguien es estar uno a uno.

Al final, tanto mi amigo y yo estamos contentos de que somos como somos. Claro, cada una de nuestras personalidades ha dado lugar a problemas específicos, pero también han traído con ellas muchos puntos fuertes, muchos más de lo que puedo decir en un artículo de blog.

Lo mismo podríamos decir que es cierto para cualquier característica de personalidad “opuesta”, pero sabes que? Esa es la manera en que nuestro Padre pretendió que fuera. Así que alégrate de que Dios te hizo ser en la manera que eres, y saca el mejor provecho de ella.

Y tu que piensas? Eres introvertido o extrovertido, y que es lo que más amas de ser como eres?

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