Siendo adolescente me preocupaba por muchas cosas, la mayoría de ellas temores infundidos por factores externos: falta de dinero, apariencia física fuera del “estándar” social, no encajar en varios grupos y cosas así.

Así como tu probablemente hayas pensado alguna vez, yo también dije en algún momento: “Ahh – voy a ser tan feliz cuando por fin se acabe la escuela”, o quizá hayas dicho: “cuando tenga novia seré feliz”, o si eres una chica, “cuando encuentre un buen hombre estaré menos sola”, “cuando pierda peso tendrá mas confianza en mi mismo”. Bueno, te tengo noticias, luego que tengas novia o encuentres un buen hombre, pierdas peso o lo que pienses, si serás feliz, pero entonces vendrán otras cosas que querrás lograr y que consumirán tu vida, y entonces dirás: “cuando termine o alcance esto, seré feliz”.

Si alguna vez has pensado eso, créeme que no estas solo, así como tu, yo y muchas otras personas en el mundo, nos infectamos con una enfermedad que es la más mortal de todas.

La excusa #1 que arruinará tu vida


El síndrome “Seré feliz cuando”.

No quiero que lo mal interpretes, no digo que sea malo tener metas en la vida, por favor tenlas! No llevas una vida sin propósito y solo pasando el día a día, y si bien estas son todas las cosas buenas, alcanzar estos objetivos externos nunca te dará felicidad interna. Y por otra parte, tampoco van a sanar el quebranto interior.

Esta es una enfermedad de comparación despiadada y donde nuestra autenticidad, nuestras capacidades, nuestros cuerpos y nuestra historia nunca son suficientes.

Si no puedes ser feliz donde estás, con lo que tienes, nunca lo serás.

La verdadera felicidad sólo se encuentra en estar contento amando a quien Dios te hizo que seas. El “tu” con defectos, el que tiene una cadena larga de relaciones rotas, la que tiene padres divorciados, la que es de talla 8, y el que no gana $100.000 por año. El “tu” real.

Mi reto para ti es este:

Sé feliz hoy. Sé contento con tu vida ahora. Deja de tratar de curar tu rupturas internas con éxito externo. No hay trabajo, persona, implante, promoción, o casa que logre sanar la enfermedad después de alcanzarlos. Busca sanación a través de la consejería, se vulnerable con un amigo (no estés siempre a la defensiva), y haz la pregunta difícil de por qué haces esto?

Al final, se trata de hacer la pregunta, “¿Por qué estoy tratando de lograr esto? ¿Por qué creo que lograr ‘X’ me hará ‘Y’? “Y la pregunta más difícil: “¿Puedo ser feliz sin ellos, o ella/el, o eso?”

No podemos controlar el futuro; no podemos controlar el resultado de la mayoría de los eventos en nuestras vidas. Pero si podemos controlar nuestra felicidad. Y cuando estamos contentos con lo real, rara vez habrá una necesidad de “X”.

Estén siempre contentos.
Oren en todo momento.
Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son.

¿Estás luchando con este síndrome? ¿Que esperas que te hará más feliz? ¿Que te ha ayudado? Dímelo en los comentarios o visítame en facebook o twitter.
Originalmente publicado y adaptado de Dale Partridge