La preocupación es una pieza natural de nuestro carácter cognitivo y es muy eficaz cuando se trata de resolver un problema importante o tomar acciones urgentes. Pero cuando nos preocupamos de una manera irracional, en el peor de los casos, preguntas sin respuestas, y cosas que no podemos controlar, la preocupación se convierte en un problema importante.

Las dudas, los temores y las preocupaciones son paralizantes y no se van a llevar los problemas del mañana, pero lo que si hacen es robarte cualquier paz que puedas tener.

La preocupación es algo con lo que he luchado por años. Afortunadamente, la preocupación es un hábito mental que se puede romper. Con algunos cambios en mi forma de pensar, he entrenado mi mente para que mantenga la calma y eso me ha ayudado a vivir una vida con mayor paz y positividad. No es fácil y no siempre soy el mas “positivo” del mundo, pero con el tiempo poco a poco he ido entendiendo que el precio de mi paz ya fue pagado.

Las preocupaciones no quitan los problemas de mañana pero si la paz de hoy

3 pasos para vencer las preocupaciones


Crea un periodo de preocupacion

Hay un dicho muy conocido que reza: “No hay mal que dure cien años…” y de verdad creo que entre mas nos preocupamos por algo menos comenzamos a actuar y lejos de eso, nos paralizamos y al final terminamos dejando que las cosas se hagan peores al no hacer nada.

Por eso es importante que establezcas un limite para las preocupaciones, por ejemplo, escribe las cosas que te preocupan en una hoja de papel y guárdalas, al final del día tómate unos 15 minutos para preocuparte por eso (y tomar acción o al menos pensar en una solución) – pero fuera de ese tiempo, no te preocupes, ya tendrás tiempo para hacerlo después.

Pregúntate: “¿Es este problema solucionable?”

Hace algunos años aprendí acerca de los “hechos y los problemas”, un hecho es algo que se sucede y que no tiene manera de cambiarse o solucionarse y por lo tanto no hay nada que puedas hacer al respecto, por otro lado, un problema es una situación que puede solucionarse y siempre puedes tomar acción para darle una solución.

Te doy un ejemplo, hace unos días un amigo me llevó adonde un mecánico suyo de confianza porque yo necesitaba darle mantenimiento a mi auto, para mi sorpresa, este mecánico era un señor de unos 50+ años que no tenía un brazo, me quedé pensando: si un día perdiera un brazo en un accidente, sería esto un hecho o un problema? – Aunque puede parecer un problema, realmente no lo es, es un hecho, es decir, no puedo hacer que me vuelva a crecer el brazo, por lo tanto NO puedo pasar el resto de mi vida lamentándome y preocupándome por no tener un miembro de mi cuerpo, lo que si puedo hacer es aceptar mi condición y buscar maneras de sobrellevar mi vida aún con esta “discapacidad”, al final, así como este mecánico, podré hacer todas las cosas que me proponga siempre y cuando quiera hacerlas.

Una vez descubrí que muchas de mis preocupaciones no tenían soluciones, por fin pude sentirme libre y no controlado por ellas.

Desconéctate de las preocupaciones de otros

¿Te ha pasado alguna vez que alguien te ha pedido oración por algún problema y tu de verdad oras y los haces constantemente, y después de pasado un tiempo, le preguntas a esa persona y te das cuenta que su gran problema se solucionó al día siguiente mientras que tu seguías preocupado orando por días, semanas, meses o hasta años quizá?

Hay estudios que demuestran que las emociones son contagiosas, si pasas todo el tiempo con personas preocupadas y negativas ante la vida, que crees que te va a pasar a ti? Una cosa es ayudarnos mutuamente en las dificultades como lo menciona Gálatas 6:2, y otra es tomar las cosas de manera personal, oremos los unos por los otros, animémonos, levanta al caído, toma acción no solo preocupación, pero recuerda que los problemas de los demás NO son tus problemas, especialmente si estos vienen de personas que les encanta hacer el papel de victima.

Los seres humanos tenemos una tendencia a capturar los problemas de los demás, aún de desconocidos que ni siquiera nos han dirigido una sola palabra en su vida. Limita tu tiempo con las personas que constantemente luchan con miedo y preocupaciones, eso te ayudará, si vas a llevarla en oración, hazlo, si vas a tratar de ayudarle en alguna manera, hazlo, pero que no se te olvide que no son tus problemas.

La preocupación forma parte de nuestro ADN por así decirlo, preocuparnos nos ayuda a encontrar soluciones o a tomar acciones urgentes ante una necesidad, pero si constantemente te preocupas por todo, pierdes el sueño por estar pensando en problemas que al final resultan no ser tan graves como creías, entonces es hora que tomes acción de verdad y comiences a veces esas preocupaciones que te están robando la paz que Jesús ya te dio.

Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes.

¿De que te preocupas? ¿Que acciones prácticas has tomado para vencer las preocupaciones?