Para saber dónde estás y hacia dónde vas debes saber adónde has estado.

¿Qué define nuestra identidad? El pasado? Futuro? Las condiciones actuales? Hay algunos factores que forman parte de nuestra identidad y nos ayudan a determinar el rumbo general de quienes somos, pero en verdad, ¿sabemos quienes somos?

Hace algunos días escuchaba a un actor comentar sobre lo que él hace cuando le dan un papel a interpretar, una de las cosas que me llamó la atención es que él decía que para hacer su mejor interpretación de ese personaje, a el le gusta conocer no solo lo que está en el guión sino entender el trasfondo, la razón o razones que lo han llevado a ser como es ahora, y aún más, le gusta conocer hacía dónde se dirige ese personaje, cual será su transformación, su futuro, —usualmente, comenta el actor, esto se descubre en el mismo guión, pero en ocasiones he tenido que ir y preguntarle al escritor de la obra, al guionista, y es ahí cuando entiendo quien es el personaje, quien ha sido y hacia adonde va, que yo puedo interpretarlo en la obra.

Esto me llamó la atención, porque muchas veces nosotros pasamos por situaciones similares en nuestras vidas, adonde pareciera que el pasado siempre está presente y eso afecta nuestra condición actual, y por ende, nuestro futuro.

Hoy quiero compartir contigo un mensaje que hace algunos días compartía con los jóvenes en mi iglesia, creo que es importante tener una base sólida que nos ayude a definir nuestra identidad.

Vengo del pasado, voy para mi futuro

Redefiniendo tu identidad

¿Qué NO define tu identidad?

Creo que para entender quienes somos, es importante primero conocer que es lo que NO nos define.

Algunos factores que NO definen tu identidad aunque si podrían influenciarla, es más, muchos dejamos que ese sea el factor determinante, pero no tiene que ser así.

Tu familia

No somos nuestra familia, nuestros padres o hermanos. Dios nos hizo únicos y aunque ellos influyen, pero el destino de ellos no necesariamente es el nuestro.

Posiblemente en tu infancia hayas sufrido de violencia en tu familia, abusos, o viste comportamientos en tus padres que de una u otra manera contradecían lo que quizá querían enseñarte, las heridas que nos hayan marcado en la familia, no nos debería definir, somos más que eso.

Tu no eres tu padre abusador, y si eres señorita tampoco necesitas a un hombre a tu lado que se comporte como tu padre lo hizo. Tu no eres los errores de algún familiar cercano, no estás condenado a vivir de la misma manera que un padre alcohólico lo hizo, o a sufrir como una madre pudo haberlo hecho.

Lo mismo aplica cuando creemos que solo porque mi familia es “buena” yo soy bueno por “default”, es tu decisión, conozco a muchos jóvenes que han tenido una vida relativamente tranquila, una buena familia, siempre con dificultades pero las han sabido manejar, pero ellos han decidido tomar otro camino.

Recuerda que tu identidad, quien eres en realidad, no lo determina ni tu papá ni mamá, lo determinas tu, si tuviste un buen ejemplo, síguelo, si a lo mejor hay algo que cambiar, entonces hazlo, pero no estás condenado a repetir el círculo.

Situación económica

Si bases tu identidad por tu situación económica, entonces te estás preparando para el fracaso. Esto es porque, como todo en esta vida, todo cambia, y especialmente el dinero, hoy puede que tengas lo suficiente para cubrir todo lo que necesitas, mañana tal vez no, pero esto no debe definir quien eres, porque el dinero es pasajero y no por tener más o menos determina tu valor como ser humano. Así que no importa si en el pasado tuviste mucho o poco dinero, lo que importa es que ahora estás vivo y puedes hacer algo por cambiar tu realidad.

Tu apariencia física

No está demás decirlo, tu apariencia física no debería ser un factor determinante para tu identidad, a veces podría ser un reflejo de ella, pero eso no significa que esa sea la norma. No te dejes llevar por los estereotipos.

Lo que otros digan de ti

Las personas que te rodean pueden ejercer influencia sobre ti. No es fácil ignorar lo que tus amigos e incluso tu familia te dice, pero debes aprender a escuchar lo que vale la pena y a filtrar aquellas que te pueden impulsar en lugar de convertirte en algo/alguien que no eres.

Aprende a tomar tus propias decisiones, lo que otras personas digan de ti, al final realmente no es tan importante como lo que tu pienses de ti mismo. Se honesto contigo mismo, humilde para reconocer lo que debes cambiar y fuerte para cambiarlo.

Tu identidad te da un propósito

Cuando logras definir tu identidad, logras obtener un propósito. Entonces, debes preguntarte:

¿Para que me hizo Dios?

La cultura, la música y casi todo lo que nos rodea nos bombardea con mensajes de: Naciste para sufrir, pero, que tan cierto es esto?

La verdad es que ninguno de nosotros fue creado por casualidad, ni venimos a este mundo para “sufrir”. Hoy te diré la verdad. Dios te hizo para cosas buenas.

En conclusión:

No bases tu identidad en cosas que cambian constantemente, ni en lo material, ni en las posibilidades, debes tener un fundamento más sólido.

El propósito por el cual fuiste creado trasciende más que solo lo temporal, es eterno, haz de este tu prioridad aquí en la tierra.

Sé que a veces el pasado nos ha marcado, hemos perdido batallas, nos han fallado, hemos fallado, pero lo que ya pasó ya pasó, y aunque el futuro parezca incierto, la verdad es que Dios tiene un futuro muy cierto para ti y en el cual puedes confiar que todo saldrá bien. Sus planes para ti son buenos. Jeremias 29:11

Así como un actor que estudia el guión para su personaje va al autor para preguntar algo que no entiende, así deberíamos nosotros ir a nuestro autor para aclarar esas dudas que nos impiden vivir en plenitud.

¿Que opinas?¿Que más crees que debería ayudarnos a definir nuestra identidad? Déjame un comentario.